Cinco preguntas sobre el riesgo de desastres en Asunción, Lambaré y Villeta

Devolución de resultados al personal municipal: el equipo presenta los hallazgos y las recomendaciones del estudio.

La FACSO-UNA publica los resultados del proyecto «Acción colectiva para la resiliencia ante desastres» (PRIA02-13). Entre 2024 y 2026, el equipo escuchó a vecinas, vecinos, personal municipal y especialistas de tres ciudades expuestas al agua. Esto es lo que encontró.

Entrevista a personal municipal durante el trabajo de campo: 57 entrevistas sostienen los hallazgos del estudio.

El estudio parte de una premisa: los desastres no son naturales. La amenaza puede serlo; el desastre es el resultado de procesos sociales que reparten de manera desigual la exposición al peligro y la capacidad de enfrentarlo. Ninguna de las personas consultadas atribuyó los desastres a causas exclusivamente naturales. La evidencia proviene de 57 entrevistas, 16 observaciones en terreno, dos talleres participativos, dos grupos focales y análisis documental, sobre el período 2015–2023.

1 ¿Cómo entienden el riesgo quienes viven en las tres ciudades?

De tres maneras que todavía no se traducen entre sí. La técnica mide umbrales y metros; la comunitaria recuerda hasta dónde llegó el agua la última vez; la institucional atiende aquello que se vuelve visible. El raudal, el agua que llega de golpe, tiene nombre propio en los barrios, pero todavía no tiene categoría en los protocolos de alerta.

Cruce sobre un arroyo: el agua que sube despacio y el raudal que llega de golpe tienen nombres distintos en los barrios.

2 ¿Qué hace que un municipio gestione mejor el riesgo que otro?

La continuidad, no el presupuesto. Los municipios estudiados manejan presupuestos parecidos y obtienen resultados distintos. Donde funciona mejor hay personal técnico que dura más de un gobierno y coordinadores de barrio activos aunque no haya emergencia. Donde eso falta, cada cambio de gobierno se lleva lo aprendido.

Oficina municipal de gestión del riesgo: el mapa de la ciudad en la pared y el personal técnico que sostiene el trabajo entre un gobierno y otro.

3 ¿Qué formas de responder al riesgo funcionan en los territorios?

Donde hay organización, la ayuda llega. El sistema de alerta que más se usa es un grupo de WhatsApp: alguien mira el arroyo de noche, saca una foto y avisa al barrio. La propuesta no es formalizarlo, sino reconocerlo como parte legítima del sistema de alerta. El reverso: los barrios sin organización formal quedan fuera dos veces, porque la ayuda también entra a través de las organizaciones.

Asamblea de una comisión vecinal durante la devolución de resultados: donde hay organización, la información y la ayuda llegan.

4 ¿Qué cambió entre 2015 y 2023?

Cambió el agua, y también la organización. Entre 2018 y 2020 terminó la etapa de las grandes inundaciones y empezó otra en la que conviven el exceso y la falta de agua, con sequías e incendios. El cambio más importante del período no fue un evento: fue el debilitamiento de las organizaciones vecinales.

Calle de tierra en uno de los barrios: en el período conviven el exceso y la falta de agua.

5 ¿Quiénes sostienen la respuesta en los barrios?

Sobre todo mujeres; en los cargos técnicos deciden varones. En 20 de las 40 entrevistas territoriales habló una mujer, y en 9 de las 16 visitas a terreno fue una mujer quien recibió al equipo. Lo que define quién sostiene la respuesta es la disponibilidad para trabajar sin cobrar, y ese trabajo casi no aparece nombrado.

Vecinas dibujan el recorrido del arroyo en el mapa de su barrio durante el taller participativo.

Qué propone el estudio

Doce recomendaciones construidas desde el territorio. A los municipios: equipos técnicos estables, reconocimiento de las redes vecinales de alerta sin burocratizarlas y planes que diferencien zona por zona. Al nivel nacional: protocolos de alerta revisados con las comunidades y una instancia de gestión a escala de cuenca, porque el agua no se detiene en el límite municipal. A las comunidades y organizaciones: llegar a los barrios que hoy quedan fuera y proteger a los liderazgos, especialmente los femeninos, de la sobrecarga. Las recomendaciones se presentaron y discutieron con comisiones vecinales y equipos municipales en las devoluciones de resultados de agosto y septiembre de 2026.

Personal municipal recibe los materiales y certificados del proyecto tras la presentación de las recomendaciones.

Qué se puede leer y descargar

En la página del proyecto están disponibles el resumen de difusión del informe, los diagnósticos territoriales de las tres ciudades, el material de devolución a las comunidades «Nuestros barrios frente al riesgo», dos policy briefs, un registro de experiencias locales y el libro colectivo «Acción colectiva para la resiliencia ante desastres».

Derivados de la Investigación

El equipo de investigación del proyecto en la FACSO-UNA. La remera lo resume: los desastres no son naturales.

Investigadora responsable: Angelina Trinidad Da Silva, con el equipo de investigación de campo de la FACSO-UNA.

El equipo de campo del proyecto en una de las devoluciones comunitarias.

«Este Proyecto es cofinanciado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) con el apoyo del FEEI».

«La presente publicación ha sido elaborada con el apoyo del CONACYT. El contenido de la misma es responsabilidad exclusiva de los autores y en ningún caso se debe considerar que refleja la opinión del CONACYT».